jueves, 14 de agosto de 2008

Maus. De ratones y gatos


Este cómic de Art Spiegelman está considerado unánimemente por la crítica como uno de los mejores de la historia. Fue un éxito de público, pero en paralelo también el prestigioso Pulitzer en 1992, una beca de la Fundación Guggenheim y dio lugar a una exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Cuenta la historia de un superviviente de Auschwitz, Vladek Spiegelman, narrada a su hijo Art, el autor del libro. Vladek simboliza al hombre irremediablemente marcado por su pasado que recurre al flash-back para regresar al campo de concentración y narrar el horror vivido allí en una larga entrevista que mantiene con su hijo a lo largo del tiempo. A través de la mirada de este se traza un retrato de la figura paterna hoy, con sus pequeñas ruindades, su tacañería y el endiablado carácter que dificulta sus relaciones con los que le rodean. En Maus, Spiegelman va más allá del Holocausto para instalarse en la psicología del superviviente en un intento de deshacer la maraña de su relación paterno-filial, de la sombra de una madre suicida y del fantasma de un hermano santificado al que nunca conoció. Como peculiaridad, en Maus los personajes se muestran con rasgos faciales de animales; así, por ejemplo, los judíos son ratones y los nazis gatos (texto adaptado del dossier de prensa de la editorial).
Me lo compré el verano pasado y no pude soltarlo en los días que siguieron. Junto con la creación de un personaje lleno de claroscuros, el guapo muchacho-ratón Vladek de antes de la guerra que va convirtiéndose en un astuto superviviente empeñado en salir de Austchwitz con su familia y en un anciano susceptible y avaro, me gustaría destacar el firme pulso narrativo que Spiegelman mantiene durante toda su obra, intercalando hechos de la realidad histórica con pequeños detalles de la vida cotidiana en el periodo nazi. En sus páginas aparece una galería entera de personajes y multitud de historias entrecruzadas, de traiciones y amistades inquebrantables, de seres que van quedándose en el camino y no logran atravesar esa terrible puerta encabezada con el lema "El trabajo os hará libres". La charla entre Vladek y su hijo Art es el diálogo imposible de dos generaciones que se miran con recelo porque entre ambas existe una barrera hecha de huesos calcinados, de signaturas tatuadas, muertes y culpabilidades que no puede sortearse fácilmente. Art, a su manera, vive el Holocausto póstumo, las secuelas que han dejado en él el paso de su padre por el infierno, la pérdida de una madre que siguió viviendo en Austchwitz después de la liberación y el espectro infantil de  ese hermano al que nunca conseguirá alcanzar, porque  la muerte lo ha convertido en una imagen ideal en la mente de su padre. El hecho de que Spiegelman eligiera caracterizar a los personajes como animales le da a toda la historia un toque de fábula kafkiana que me parece un gran acierto. El ratón judío representa al animalillo masificado y despreciable, asustadizo, mientras que  el gato nazi es el depredador elegante y cruel, que juguetea con el sufrimiento de sus víctimas y elabora para ellas  complicados ritos de tortura antes de concederles el indulto de la  muerte.



MAUS
ART SPIEGELMAN
296 págs. B/N. 21,90 €
Colección Reservoir Books
Traductor: Cruz Rodríguez Juiz.
Fecha de publicación: 15 de Junio 2007
PREMIO PULITZER 1992
NUEVA TRADUCCIÓN, NUEVO FORMATO Y NUEVA ROTULACIÓN.
Año de edición:2007

2 comentarios:

Jorge dijo...

Me encanta este cómic!
:)

escalambrujos dijo...

Ya llevaban tiempo pasando de refilón sobre él en FNAC así que creo que va a caer.

Un saludo.